sábado, 17 de octubre de 2009

Gricel



Música: Mariano Mores
Letra: José María Contursi

No debí pensar jamás
en lograr tu corazón
y sin embargo te busqué
hasta que un día te encontré
y con mis besos te aturdí
sin importarme que eras buena...
Tu ilusión fue de cristal,
se rompió cuando partí
pues nunca, nunca más volví…
¡Qué amarga fue tu pena!

No te olvides de mí,
de tu Gricel,
me dijiste al besar
el Cristo aquel
y hoy que vivo enloquecido
porque no te olvidé
ni te acuerdas de mí...
¡Gricel! ¡Gricel!

Me faltó después tu voz
y el calor de tu mirar
y como un loco te busqué
pero ya nunca te encontré
y en otros besos me aturdí…
¡Mi vida toda fue un engaño!
¿Qué será, Gricel, de mí?
Se cumplió la ley de Dios
porque sus culpas ya pagó
quien te hizo tanto daño.


Estos versos fueron inspirados en la entonces hermosa y rubia joven que vivía en una localidad de Montaña, en Capilla del Monte, Argentina, llamada Susana Gricel Viganó. El poeta la conoció siendo casado. Luego de la separación de su esposa, contrajo matrimonio con su musa inspiradora en la pequeña capilla del lugar. Este tango formó parte del repertorio de Aníbal Troilo y la cantó Fiorentino el 30 de octubre de 1942.
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