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sábado, 2 de abril de 2011

Buenas noches Buenos Aires



Tango 1958
Música: Sebastián Piana
Letra: Osvaldo Sosa Cordero
Pinceladas de Río y Nueva York,
con acentos de Londres y París,
ya cantando con Napoles, amor,
o en un schottisch riendo con Madrid.
Hay compás de milonga en tu trajín
y romance de tango en tu soñar,
eso todo traduce tu latir
Buenos Aires hermosa y fraternal.

Buenas noches, Buenos Aires,
te saluda mi canción.
Buenas noches, Buenos Aires,
con su voz de bandoneón.
En la orgía de tus luces
se deslumbra mi emoción
y con vino de tu tango
se emborracha el corazón.
Buenas noches, Buenos Aires,
te saluda mi canción.

El que llega a tus playas una vez,
con nostalgias del cielo que dejó,
en tus calles se siente renacer
y ya pronto se funde en tu crisol.
En la magia nocturna que te da
atractivos de ensueños y de luz,
todo dice de tu cordialidad,
Buenos Aires, metrópolis del sur.

viernes, 22 de enero de 2010

Palomita blanca



Vals
1929
Música: Anselmo Aieta
Letra: Francisco García Jiménez


Su ausencia esta congoja me dio,
y a veces su recuerdo es un bien
que pronto se me ahoga en dolor...
Y nada me consuela
de ir siempre más lejos
de verme sin ella.
Mi paso va adelante
y atrás el corazón.
El rumbo que me aleja tan cruel,
me roba sus caricias de amor,
y sólo el pensamiento la ve,
la escucha embelesado,
la besa con ansias,
la siente a mi lado.
Y voy, así soñando,
más lejos cada vez...

Blanca palomita que pasás volando
rumbo a la casita donde está mi amor,
palomita blanca, para el triste ausente
sos como una carta de recordación...
Si la ves a la que adoro,
sin decir que lloro, dale alguna idea
de lo muy amargo que es vivir sin ella,
que es perder su amante calor...
Sigan adelante, pingos de mi tropa,
que de un viento errante somos nubarrón
y en un mal de ausencia se nos va la vida
siempre a la querencia dándole el adiós...
¡Palomita blanca!
vuela noche y día de mi nido en busca
y escribí en el cielo con sereno vuelo:
"No te olvida nunca, sólo piensa en vos".

No sabe aquel que nunca dejó
su amada a la distancia, el pesar
que al alma impone un duro rigor,
que viene de ladero,
que a ratos la nombra
midiendo el sendero,
mirando allá en la sombra
los pagos que dejó...
La he visto entre mis brazos llorar
la he visto al darme vuelta al partir
su tibio pañuelo agitar,
y luego irse achicando
su imagen lejana...
y en mi alma agrandado
su encanto... y esta pena
de no tenerla más...

domingo, 31 de mayo de 2009

Las cuarenta



Música: Roberto Grela
Letra: Francisco Gorrindo
Con el pucho de la vida apretado entre los labios,
la mirada turbia y fría, un poco lerdo el andar,
dobló la esquina del barrio y, curda ya de recuerdos,
como volcando un veneno esto se le oyó acusar.

Vieja calle de mi barrio donde he dado el primor paso,
vuelvo a vos, gastado el mazo en inútil barajar,
con una llaga en el pecho, con mi sueño hecho pedazos,
que se rompió en un abrazo que me diera la verdad.

Aprendí todo lo malo, aprendí todo lo bueno,
sé del beso que se compra, sé del beso que se da;
del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga,
y sé que con mucha plata uno vale mucho más.

Aprendí que en esta vida hay que llorar si otros lloran
y, si la murga se ríe, hay que saberse reír;
no pensar ni equivocado... ¡Para qué, si igual se vive!
¡Y además corrés el riesgo de que te bauticen gil!

La vez que quise ser bueno en la cara se me rieron;
cuando grité una injusticia, la fuerza me hizo callar;
la experiencia fue mi amante; el desengaño, mi amigo...
Toda carta tiene contra y toda contra se da!

Hoy no creo ni en mí mismo. .. Todo es grupo, todo es falso,
y aquél, el que está más alto, es igual a los demás...
Por eso, no has de extrañarte si, alguna noche, borracho,
me vieras pasar del brazo con quien no debo pasar.