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lunes, 2 de abril de 2012

Se muere de amor



Negro borrón de tus trenzas,
pálida luz de tu cara,
por cien caminos de ausencia
regresan tus voces
como una lejana eanción.
Yo te encerré en el recuerdo,
yo te trencé en la nostalgia,
y en una esquina del tiempo
te até a mi guitarra
con una oración.

Por el callejón dormido
no llegó tu cara blanca,
y en un rincón del olvido
mi llanto vencido
buscó la esperanza.
Noche oscura de tu pelo
que pintó mi espera larga.
Noche oscura de este sueño
que en una guitarra
se muere de amor.

Me llevarán detrás tuyo,
se encenderá la mañana
con un perfume de yuyo,
y en una guitarra
vendrá una lejana canción.
Podré tomar tu silencio
con estas manos heladas
y por las calles del viento
seré una nostalgia
buscándote a vos.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Sobre el pucho



Tango 1923
Música: Sebastián Piana
Letra: José González Castillo
Un callejón de Pompeya
y un farolito plateando el fango
y allí un malevo que fuma,
y un organito moliendo un tango;
y al son de aquella milonga,
más que su vida mistonga,
meditando, aquel malevo
recordó la canción de su dolor.

Yo soy aquel que, en Corrales,
-los carnavales
de mis amores-
hizo brillar tus bellezas
con las lindezas
de sus primores;
pero tu inconstancia loca
me arrebató de tu boca,
como pucho que se tira
cuando ya
ni sabor ni aroma da.

Tango querido
que ya pa'siempre pasó,
como pucho consumió
las delicias de mi vida
que hoy cenizas sólo son.
Tango querido
que ya pa'siempre calló,
¿quién entonces me diría
que vos te llevarías
mi única ilusión?




sábado, 19 de marzo de 2011

El trompo azul



Musica: Héctor Stamponi
letra: Cátulo Castillo

Yo tuve un trompo azul que fue mi hermano,
lejano saltarín de piedras viejas,
por la zurda del barrio a contramano
y en calles de portones y de rejas.

La punta de su acero fue una estrella,
ninguno en la querella fue mejor,
y en cambio, dormilón, en manos de ella,
se dio a soñar, temblándole el amor.

¡Mi trompo juguetón!
La poesía
del grillo del zanjón
¿qué le daría
si no su corazón
y el silbo del violín
sin fin
del callejón?

Mas la tierra girando alucinada,
como un trompo gigante de la nada,
nos traicionó, llevándose al confín,
la esquina y el jazmín,
la luna y su mirada.

Mi soledad
manchada de verdín,
regresa sin edad
a la ciudad
de barro y adoquín.

sábado, 19 de febrero de 2011

Viejo ciego



Tango 1926
Música: Sebastián Piana / Cátulo Castillo
Letra: Homero Manzi
Con un lazarillo llegás por las noches
trayendo las quejas del viejo violín,
y en medio del humo
parece un fantoche
tu rara silueta
de flaco rocín.
Puntual parroquiano tan viejo y tan ciego,
al ir destrenzando tu eterna canción,
ponés en las almas
recuerdos añejos
y un poco de pena mezclás al alcohol.

El día en que se apaguen tus tangos quejumbrosos
tendrá crespones de humo la luz del callejón,
y habrá en los naipes sucios un sello misterioso
y habrá en las almas simples un poco de emoción.

El día en que no se oiga la voz de tu instrumento
cuando dejés los huesos debajo de un portal
los bardos jubilados, sin falso sentimiento
con una "canzonetta" te harán el funeral.

Parecés un verso
del loco Carriego
parecés el alma
del mismo violín.
Puntual parroquiano tan viejo y tan ciego,
tan llena de pena, tan lleno de esplín.

Cuando oigo tus notas
me invade el recuerdo
de aquella muchacha
de tiempos atrás.

A ver, viejo ciego,
tocá un tango lerdo
muy lerdo y muy triste
que quiero llorar.

domingo, 21 de noviembre de 2010

La cantina



Tango
Música: Aníbal Troilo
Letra: Cátulo Castillo

Ha plateado la luna el Riachuelo
y hay un barco que vuelve del mar,
como un dulce pedazo de cielo
con un viejo puñado de sal.
Golondrina perdida en el viento,
por qué calle remota andará,
con un vaso de alcohol y de miedo
tras el vidrio empanado de un bar.

La cantina
llora siempre que te evoca
cuando toca, piano, piano,
su acordeón el italiano...
La cantina,
que es un poco de la vida
donde estabas escondida
tras el hueco de mi mano.
De mi mano
que te llama silenciosa,
mariposa que al volar,
me dejó sobre la boca, ¡sí!
su salado gusto a mar.

Se ha dormido entre jarcias la luna,
llora un tango su verso tristón,
y entre un poco de viento y espuma
llega el eco fatal de tu voz.
Tarantela del barco italiano
la cantina se ha puesto feliz,
pero siento que llora lejano
tu recuerdo vestido de gris.

jueves, 28 de octubre de 2010

Silbando



1925
Music: Sebastián Piana / Cátulo Castillo
Letra: José González Castillo


Una calle en Barracas al Sur,
una noche de verano,
cuando el cielo es más azul
y más dulzón el canto del barco italiano...
Con su luz mortecina, un farol
en la sombra parpadea
y en un zaguán
está un galán
hablando con su amor...

Y, desde el fondo del Dock,
gimiendo en lánguido lamento,
el eco trae el acento
de un monótono acordeón,
y cruza el cielo el aullido
de algún perro vagabundo
y un reo meditabundo
va silbando una canción...

Una calle... Un farol... Ella y él...
y, llegando sigilosa,
la sombra del hombre aquel
a quien lo traicionó una vez la ingrata moza...
Un quejido y un grito mortal
y, brillando entre la sombra,
el relumbrón
con que un facón
da su tajo fatal...

Y desde el fondo del Dock,
gimiendo en lánguido lamento,
el eco trae el acento
de un monótono acordeón...
Y, al son que el fuelle rezonga
y en el eco se prolonga
el alma de la milonga
va cantando su emoción.



lunes, 6 de julio de 2009

Una canción



Música: Aníbal Troilo
Letra: Cátulo Castillo

La copa de alcohol hasta el final
y en el final tu niebla, bodegón...
Monótono y fatal
me envuelve el acordeón
con un vapor de tango que me hace mal...
¡A ver, mujer! Repite tu canción
con esa voz gangosa de metal,
que tiene olor a ron
tu bata de percal
y tiene gusto a miel
tu corazón...

Una canción
que me mate la tristeza,
que me duerma, que me aturda
y en el frío de esta mesa
vos y yo: los dos en curda...
Los dos en curda
y en la pena sensiblera
que me da la borrachera
yo te pido, cariñito,
que me cantes como antes,
despacito, despacito,
tu canción una vez más...

La dura desventura de los dos
nos lleva al mismo rumbo, siempre igual,
y es loco vendaval
el viento de tu voz
que silba la tortura del final...
¡A ver, mujer! Un poco más de ron
y ciérrate la bata de percal
que vi tu corazón
desnudo en el cristal,
temblando al escuchar
esa canción...

domingo, 28 de junio de 2009

La ultima curda



Música: Aníbal Troilo
Letra: Cátulo Castillo

Lastima, bandoneón,
mi corazon
tu ronca maldición maleva...
Tu lágrima de ron
me lleva
hasta el hondo bajo fondo
donde el barro se subleva.
¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón!
La vida es una herida absurda,
y es todo tan fugaz
que es una curda, ¡nada más!
mi confesión.

Contame tu condena,
decime tu fracaso,
¿no ves la pena
que me ha herido?
Y hablame simplemente
de aquel amor ausente
tras un retazo del olvido.
¡Ya sé que te lastimo!
¡Ya se que te hago daño
llorando mi sermón de vino!

Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en el licor que aturde,
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón al corazón.
Un poco de recuerdo y sinsabor
gotea tu rezongo lerdo.
Marea tu licor y arrea
la tropilla de la zurda
al volcar la última curda.
Cerrame el ventanal
que quema el sol
su lento caracol de sueño,
¿no ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?...





sábado, 2 de mayo de 2009

La Calesita



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Música: Mariano Mores
Letra: Cátulo Castillo
Llora la calesita de la esquinita sombría,
y hace sangrar las cosas que fueron rosas un día.
Mozos de punta y hacha y una muchacha que me quería.
tango varón y entero más orillero que el alma mía.
Sigue llorando el tango y en la esquinita
palpita con su dolor de fango la calesita...
Carancanfún... vuelvo a bailar y al recordar
una sentada soy el ranún que en la parada
de tu enagua almidonada te grito: ¡Carancanfún!
Y el taconear y la "lustrada" sobre el pantalón
cuando a tu lado, tirado, tuve mi corazón.
Grita la calesita su larga cuita maleva...
Cita que por la acera de Balvanera nos lleva.
Vamos de nuevo, amiga, para que siga con vos bailando,
vamos que en su rutina la vieja esquina me está llamando...
Vamos, que nos espera con tu pollera marchita
esta canción que rueda la calesita...

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viernes, 27 de febrero de 2009

Maria



Música: Aníbal Troilo
Letra: Cátulo Castillo

Acaso te llamaras solamente María..!
No sé si eras el eco de una vieja canción,
pero hace mucho, mucho, fuiste hondamente mía
sobre un paisaje triste, desmayado de amor...
El Otoño te trajo, mojando de agonía,
tu sombrerito pobre y el tapado marrón...
Eras como la calle de la Melancolía,
que llovía...llovía sobre mi corazón..!
María..!
En las sombras de mi pieza
es tu paso el que regresa...
María..!
Y es tu voz, pequeña y triste,
la del día en que dijiste:
"Ya no hay nada entre los dos.."
María..!
La más mía..! La Lejana..!
Si volviera otra mañana
por las calles del adiós..!
Tus ojos eran puertos que guardaban ausentes,
su horizonte de sueños y un silencio de flor...
Pero tus manos buenas, regresaban presentes,
para curar mi fiebre, desteñidas de amor...
Un Otoño te trajo..! Tu nombre era María,
y nunca supe nada de tu rumbo infeliz...
Si eras como el paisaje de la Melancolía,
que llovía...llovía, sobre la calle gris...

 

anibal

domingo, 16 de noviembre de 2008

El Ultimo Cafe

 

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Música: Héctor Stamponi
Letra: Cátulo Castillo

Llega tu recuerdo en torbellino,
vuelve en el otoño a atardecer
miro la garúa, y mientras miro,
gira la cuchara de café.
Del último café
que tus labios con frío,
pidieron esa vez
con la voz de un suspiro.
Recuerdo tu desdén,
te evoco sin razón,
te escucho sin que estés.
"Lo nuestro terminó",
dijiste en un adiós
de azúcar y de hiel...
¡Lo mismo que el café,
que el amor, que el olvido!
Que el vértigo final de un rencor sin porqué...
Y allí, con tu impiedad,
me vi morir de pie,
medí tu vanidad
y entonces comprendí mi soledad sin para qué...
Llovía y te ofrecí, ¡el último café!






martes, 11 de noviembre de 2008

Tinta Roja

corazon en pared copia

 

Música: Sebastián Piana 
Letra: Cátulo Castillo

Paredón, 
tinta roja en el gris 
del ayer... 
Tu emoción 
de ladrillo feliz 
sobre mi callejón 
con un borrón 
pintó la esquina... 
Y al botón 
que en el ancho de la noche 
puso el filo de la ronda 
como un broche... 
Y aquel buzón carmín, 
y aquel fondín 
donde lloraba el tano 
su rubio amor lejano 
que mojaba con bon vin. 
¿Dónde estará mi arrabal? 
¿Quién se robó mi niñez? 
¿En qué rincón, luna mía, 
volcás como entonces 
tu clara alegría? 
Veredas que yo pisé, 
malevos que ya no son, 
bajo tu cielo de raso 
trasnocha un pedazo 
de mi corazón. 
Paredón 
tinta roja en el gris 
del ayer... 
Borbotón 
de mi sangre infeliz 
que vertí en el malvón 
de aquel balcón 
que la escondía... 
Yo no sé 
si fue negro de mis penas 
o fue rojo de tus venas 
mi sangría... 
Por qué llegó y se fue 
tras del carmín 
y el gris, 
fondín lejano 
donde lloraba un tano 
sus nostalgias de bon vin.