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miércoles, 7 de agosto de 2013
martes, 30 de julio de 2013
Ferrer, Baglietto & Vitale - Preludio Para el Año 3001
| Tango |
| Música: Astor Piazzolla |
| Letra: Horacio Ferrer |
| Renaceré en Buenos Aires en otra tarde de Junio, con estas ganas tremendas de querer y de vivir. Renaceré fatalmente, será el año tres mil uno y habrá un domingo de otoño por la plaza San Martín. Le ladrarán a mi sombra los perritos vagabundos, con mi modesto equipaje llegaré del Más Allá, y arrodillado en mi Río de la Plata lindo y sucio, me amasaré otro incansable corazón de barro y sal. Y vendrán tres lustrabotas, tres payasos y tres brujos, mis inmortales compinches gritándome "¡Fuerza, che, nacé, nacé, dale pibe, metéle hermano, que es duro, pero muy bueno el oficio de morir y renacer!" Renaceré, renaceré, renaceré, y una gran voz extraterrestre me dará la fuerza antigua y dolorosa de la Fe, para volver, para creer, para luchar. Tendré un clavel de otro planeta en el ojal, porque si nadie ha renacido, ¡yo podré! Mi Buenos Aires siglo treinta y uno, ya verás: renaceré, renaceré, ¡renaceré! Renaceré de las cosas que he querido mucho, mucho, cuando los dioses digan bajito "Volvió..." Yo besaré la memoria de tus ojos taciturnos, para seguirte el poema que a medio hacer me quedó. Renaceré de las frutas de un mercado con laburo, y de la mugre serena de un romántico café, de un sideral subterráneo Plaza de Mayo a Saturno y de una bronca de obreros por el sur renaceré. Pero verás que renazco en el año tres mil uno, y con muchachos y chicas que no han sido y que serán, bendeciremos la tierra, tierra nuestra, y te lo juro que a Buenos Aires de nuevo nos pondremos a fundar. Renaceré, renaceré, renaceré, y una gran voz extraterrestre me dará la fuerza antigua y dolorosa de la Fe, para volver, para crecer, para luchar. Traeré un clavel de otro planeta en el ojal, porque si nadie ha renacido ¡yo podré! Ciudad del siglo treinta y uno, ya verás: renaceré, renaceré, ¡renaceré! |
domingo, 14 de abril de 2013
domingo, 6 de mayo de 2012
Revolucionario
sábado, 13 de agosto de 2011
Hay una niña en el alba
Letra de Horacio Ferrer
Musica de Astor Piazzolla
Compuesto en 1981
Milonga canción. Escrita en París, el 20 de mayo de 1981 y
dedicada a Nyda Cuniberti.
Hay una niña en el alba
soñando con ser,
es una gota de agua
que quiere llover.
Su voz me dice en el alma
"Seré tu mujer".
Y por la niña del alba,
yo al alba trepé.
Nació y ya busco su fiesta
de media mañana,
me llama al son de sus nanas
y la encontraré.
Si no la vi,
el mediodía contó
que es un amor
con moño y con delantal.
Y yo ya lo sé,
que luego en puntas de pie,
escribirá
mi nombre en el pizarrón.
Le queda chica la calle
pasadas las tres,
la piropea hasta el aire
posado en su piel.
Por el escote le sale
mi nombre otra vez.
Tras su hermosura en la tarde,
la tarde crucé.
Y en su emoción ya madura
la fuga del día:
sentí su melancolía
del atardecer.
Y me nombró
su voz de puesta de sol.
La presentí
mareada de anochecer.
Y la busqué
la noche entera hasta el fín.
Más me llamó
atravesando las horas,
más la seguí
y al despuntar de la aurora, tal vez,
sentí que allí se apagaba su voz,
y allí su alma en la mía sentí.
Si estás mirando el amanecer,
hay una niña en el alba, la ves?
y con la niña en el alba estoy yo,
y el día empieza otra vez.
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sábado, 6 de agosto de 2011
Milonga del trovador
Milonga 1981
Música: Astor Piazzolla
Letra: Horacio Ferrer
A León Benarós
Soy de una tierra hermosa
de América del Sur,
en mezcla gaucha de indio con español.
De piel y voz morochas
vi en mi guitarra
que al mundo van las coplas, y me fui yo.
Con un rumor de nido
volaban tras de mí,
aquellos pañuelitos en la estación.
Pero soy peregrino
y a mi nostalgia
le canto así en la oreja del corazón:
Vamos a la distancia, sí,
que soy el trovador,
si la distancia llama,
yo jamás veré ponerse el sol.
Vamos a la distancia, ya,
y si no llego, amor,
vos le darás mi alma
de argentino y de cantor.
Mi casa es donde canto
porque aprendí a escuchar
la voz de Dios que afina en cualquier lugar,
ecos que hay en las plazas
y en las cocinas,
al borde de una cuna y atrás del mar.
Si en esta andanza un día
me espera la vejez,
ya mi niñez le hará la segunda voz;
y al fin con dos gargantas,
a mi agonía,
le cantaré en la oreja del corazón:
Vamos a la distancia, sí,
que soy el trovador,
si la distancia llama
yo jamás veré ponerse el sol.
Vamos a la distancia, ya,
y si no llego, amor,
vos le darás mi alma
de argentino y de cantor.
Andres Calamaro
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sábado, 16 de julio de 2011
Leopoldo Federico
sábado, 4 de junio de 2011
Las ciudades
Recitado: Y entonces fue que dijimos, señor, dános la gracia de
levantar ciudades iguales a los arboles, que llegan a estar maduros
antes de quedarse secos...Génesis, Capítulo 1972, versiculo primero
del futuro testamento.
Ciudades, fundadas para odiar
Ciudades, tan altas, ¿para qué?
Ciudades, cada vez de pie
Ciudades, al polvo volverán
Ciudades, fundadas para odiar
Ciudades, tan altas, ¿para qué?
Ciudades, cada vez de pie
Ciudades, al polvo volverán
Si aquí la estrella no se ve jamás
y aquí la tierra y sierra y sol se van
y reinará la soledad total
Que escrita fue la destrucción final
Ciudades, fundadas para odiar
Ciudades, tan altas, ¿para qué?
Ciudades, cada vez de pie
Ciudades, al polvo volverán
Qué lindo será reconstruir
Querido, besáme hasta engendrar un hijo
Con vuelo de albañil en paz
Qué lindo me nacé una ciudad
Qué calle me sangra por los pies
Qué fuente parió mi corazón con fe?
Y en cada charco habrá un pichón de mar
Y en cada fragua un inventor de sol
Y en cada puerta la inscripción astral
Y en cada triste un aprendiz de Dios
Ciudades, ciudades ¿qué seran?
Ciudades, sentí su anunciación
Ciudades ya empiezo a construir
Ciudades, del polvo volverán...
Ciudades, ciudades ¿qué serán?
Ciudades, sentí su anunciación
Ciudades ya empiezo a construir
Ciudades, del polvo volverán...
martes, 31 de mayo de 2011
Alguien le dice al tango
Música: Astor Piazzolla
Letra: Jorge Luis Borges
Tango que he visto bailar
contra un ocaso amarillo
por quienes eran capaces
de otro baile, el del cuchillo.
Tango de aquel Maldonado
con menos agua que barro,
tango silbado al pasar
desde el pescante del carro.
Despreocupado y zafado,
siempre mirabas de frente.
Tango que fuiste la dicha
de ser hombre y ser valiente.
Tango que fuiste feliz,
como yo también lo he sido,
según me cuenta el recuerdo;
el recuerdo fue el olvido.
Desde ese ayer, ¡cuántas cosas
a los dos nos han pasado!
Las partidas y el pesar
de amar y no ser amado.
Yo habré muerto y seguirás
orillando nuestra vida.
Buenos Aires no te olvida,
tango que fuiste y serás.
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sábado, 28 de mayo de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
La misma pena
Ya fue una vez y es otra vez
La misma pena, la misma sed,
Pero qué raro mimetismo el del amor
Que otra vez más, cambia color.
Una vez más y otra vez más
La misma pena y tú no estás,
Era un país de almendro en flor
El beso y la cancel, muriéndose de amor.
Eras, tu tiemblo de gacela, un sol
Era, tu boca de canela y ron,
Eras tú, que era decir amor
Juventud del corazón.
Era luz, era flor, eras tú
Era amor y hoy es dolor.
Siempre llorar, siempre llorar
La misma pena, el mismo mal,
Cuando el silencio es impostado, es más atroz
Mi soledad no cree en Dios.
Una vez más y otra vez más
La misma pena y tú no estás,
Sí está el país de almendro en flor
Y el beso en la cancel, muriéndose de amor.
Letra : Homero Expósito
Música : Ástor Piazzolla
sábado, 22 de enero de 2011
Trio escolazo
sábado, 2 de octubre de 2010
Escualo
Piazzolla conoció a Carlos Gardel en Manhattan 1934 al llevarle un presente realizado por su padre. Al "zorzal" le cayó muy bien el joven, y le resultó muy útil para realizar sus compras en la ciudad, pues así como Piazzolla dominaba el idioma inglés a Gardel le resultaba difícil aprenderlo. Al año siguiente el cantor lo invitó a participar en la película que rodaba en esos días, El día que me quieras, como un joven vendedor de diarios.Gardel invitó al joven prodigio a unirse en su gira por América, pero el padre de Astor decidió que éste era aún muy joven, su lugar fue reemplazado por el boxeador argentino José Corpas Moreno. Esta temprana desilusión probó ser una suerte en la desgracia, ya que fue en esta gira en la que Gardel y toda su banda perdieron la vida en un accidente aéreo. En 1978, en una carta imaginaria a Gardel, Astor bromearía al respecto sobre ese hecho:
...Jamás olvidaré la noche que ofreciste un asado al terminar la filmación de El día que me quieras. Fue un honor de los argentinos y uruguayos que vivían en Nueva York. Recuerdo que Alberto Castellano debía tocar el piano y yo el bandoneón, por supuesto para acompañarte a vos cantando. Tuve la loca suerte de que el piano era tan malo que tuve que tocar yo solo y vos cantaste los temas del filme. ¡Qué noche, Charlie! Allí fue mi bautismo con el tango.
Primer tango de mi vida y ¡acompañando a Gardel! Jamás lo olvidaré. Al poco tiempo te fuiste con Lepera y tus guitarristas a Hollywood. ¿Te acordás que me mandaste dos telegramas para que me uniera a ustedes con mi bandoneón? Era la primavera del 35 y yo cumplía 14 años. Los viejos no me dieron permiso y el sindicato tampoco. Charlie, ¡me salvé! En vez de tocar el bandoneón estaría tocando el arpa.
sábado, 24 de julio de 2010
Mumuki
Lluvia
Raúl Gonzalez Tuñon
A Amparo Mom
Entonces comprendimos que la lluvia también era hermosa.
Unas veces cae mansamente y uno piensa en los cementerios abandonados.
Otras veces cae con furia y uno piensa en los maremotos que se han tragado tantas espléndidas islas de extraños nombres.
De cualquier manera la lluvia es saludable y triste.
Sus tambores acunan nuestras noches y la lectura corre a su lado por los canales del sueño.
Tú venías hacia mí y los otros seres pasaban.
No habían despertado todavía al amor, no sabían nada de nosotros.
De nuestro gran secreto.
Ignoraban la intimidad de nuestros abrazos voluptuosos, la ternura de nuestra fatiga.
Acaso los rostros amigos, las fotografías, los paisajes que hemos visto juntos, tantos gestos que hemos entrevisto o sospechado, los ademanes y las palabras de ellos. Todo, todo ha desaparecido y estamos solos bajo la lluvia, solos en nuestro compartido, en nuestro apretado destino, en nuestra posible muerte única, en nuestra posible resurrección.
Te quiero con toda la ternura de la lluvia.
Te quiero con toda la violencia de la lluvia.
Te quiero con todos los tambores de la lluvia.
Te quiero con todos los violines de la lluvia.
Aún tenemos fuerzas para subir la callejuela empinada. Recién estamos descubriendo los puentes y las casas, las ventanas y las luces, los barcos y los horizontes.
Tú estás arriba, suntuosa y bíblica, pero tan humana; increíble, pero tan real; numerosa, pero tan mía.
Yo te veo hasta en la sombra imprecisa del sueño.
Oh, visitante.
Ya es seguro que ningún desvío nos separará.
Iguales luces señaleras nos atraen hacia la compartida vida, hacia el destino único.
Ni en nuestra carne ni en nuestro espíritu nunca pasaremos la línea del otoño.
Porque la intensidad de nuestro amor es tan grande, tan poderosa, que no nos daremos cuenta cuando todo haya muerto, cuando tú y yo seamos dos sombras y todavía estemos pegados, juntos, subiendo siempre la callejuela sin fin de una pasión irremediable.
Oh, visitante.
Estoy lleno de tu vida y de tu muerte.
Estoy tocado de tu destino.
Al extremo de que nada te pertenece sino yo.
Al extremo de que nada me pertenece sino tú.
Sin embargo yo quería hablar de la lluvia, igual, pero distinta, ya al caer sobre los jardines, ya al deslizarse por los muros, ya al reflejar sobre el asfalto las súbitas, las fugitivas luces rojas de los automóviles, ya al inundar los barrios de nuestra solidaridad y de nuestra congoja, los humildes barrios de los trabajadores.
La lluvia es bella y triste y acaso nuestro amor sea bello y triste, y acaso esa tristeza sea una manera sutil de la alegría. Intima, recóndita alegría.
Estoy tocado de tu destino.
Oh, lluvia. Oh, generosa.
domingo, 11 de julio de 2010
Siempre se vuelve a Buenos Aires
Música: Astor Piazzolla
Letra: Eladia Blázquez
Esta ciudad está embrujada, sin saber...
por el hechizo cautivante de volver.
No sé si para bien, no sé si para mal,
volver tiene la magia de un ritual.
Yo soy de aquí, de otro lugar no puedo ser...
¡Me reconozco en la costumbre de volver!
A reencontrarme en mí, a valorar después,
las cosas que perdí... ¡La vida que se fue!
Llegué y casi estoy, a punto de partir...
Sintiendo que me voy, y no me quiero ir.
Doblé la esquina de mi misma, para comprender,
¡que nadie escapa al fatalismo de su propio ser!
Y estoy pisando las baldosas,
¡floreciéndome las rosas por volver...!
Esta ciudad no se si existe, si es así...
¡O algún poeta la ha inventado para mí!
Es como una mujer, profética y fatal
¡pidiendo el sacrificio hasta el final!
Pero también tiene otra voz, tiene otra piel;
y el gesto abierto de la mesa de café...
El sentimiento en flor, la mano fraternal
y el rostro del amor en cada umbral.
Ya sé que no es casual, haber nacido aquí
y ser un poco asi... triste y sentimental.
Ya sé que no es casual, que un fueye por los dos,
nos cante el funeral para decir... ¡Adiós!
Decirte adiós a vos... ya ves, no puede ser.
Si siempre y siempre sos, ¡una razón para volver!
Siempre se vuelve a Buenos Aires, a buscar
esa manera melancólica de amar...
Lo sabe sólo aquel que tuvo que vivir
enfermo de nostalgia... ¡Casi a punto de morir!...
domingo, 27 de junio de 2010
chiquilin de bachin
Música: Astor Piazzolla
Letra: Horacio Ferrer
Por las noches, cara sucia
de angelito con bluyín,
vende rosas por las mesas
del boliche de Bachín.
Si la luna brilla
sobre la parrilla,
come luna y pan de hollín.
Cada día en su tristeza
que no quiere amanecer,
lo madruga un seis de enero
con la estrella del revés,
y tres reyes gatos
roban sus zapatos,
uno izquierdo y el otro ¡también!
Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.
Cuando el sol pone a los pibes
delantales de aprender,
él aprende cuánto cero
le quedaba por saber.
Y a su madre mira,
yira que te yira,
pero no la quiere ver.
Cada aurora, en la basura,
con un pan y un tallarín,
se fabrica un barrilete
para irse ¡y sigue aquí!
Es un hombre extraño,
niño de mil años,
que por dentro le enreda el piolín.
Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.
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jueves, 17 de diciembre de 2009
domingo, 11 de octubre de 2009
Balada para mi muerte
Música: Astor Piazzolla
Letra: Horacio Ferrer
(canción)
Moriré en Buenos Aires, será de madrugada,
guardaré mansamente las cosas de vivir,
mi pequeña poesía de adioses y de balas,
mi tabaco, mi tango, mi puñado de esplín.
Me pondré por los hombros, de abrigo, toda el alba,
mi penúltimo whisky quedará sin beber,
llegará, tangamente, mi muerte enamorada,
yo estaré muerto, en punto, cuando sean las seis.
Hoy que Dios me deja de soñar,
a mi olvido iré por Santa Fe,
sé que en nuestra esquina vos ya estás
toda de tristeza, hasta los pies.
Abrazame fuerte que por dentro
me oigo muertes, viejas muertes,
agrediendo lo que amé.
Alma mía, vamos yendo,
llega el día, no llorés.
Moriré en Buenos Aires, será de madrugada,
que es la hora en que mueren los que saben morir.
Flotará en mi silencio la mufa perfumada
de aquel verso que nunca yo te supe decir.
Andaré tantas cuadras y allá en la plaza Francia,
como sombras fugadas de un cansado ballet,
repitiendo tu nombre por una calle blanca,
se me irán los recuerdos en puntitas de pie.
Moriré en Buenos Aires, será de madrugada,
guardaré mansamente las cosas de vivir,
mi pequeña poesía de adioses y de balas,
mi tabaco, mi tango, mi puñado de esplín.
Me pondré por los hombros, de abrigo, toda el alba,
mi penúltimo whisky quedará sin beber,
llegará, tangamente, mi muerte enamorada,
yo estaré muerto, en punto, cuando sean las seis,
cuando sean las seis, ¡cuando sean las seis!
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martes, 15 de septiembre de 2009
Adios Nonino
Música: Astor Piazzolla
Letra: Eladia Blázquez
Desde una estrella al titilar...
Me hará señales de acudir,
por una luz de eternidad
cuando me llame, voy a ir.
A preguntarle, por ese niño
que con su muerte, lo perdí,
que con "Nonino" se me fue...
Cuando me diga, ven aquí...
Renaceré... Porque...
¡Soy...! la raíz, del país
que amasó con su arcilla.
¡Soy...! Sangre y piel, del "tano" aquel,
que me dio su semilla.
Adiós "Nonino".. que largo sin vos,
será el camino.
¡Dolor, tristeza, la mesa y el pan...!
Y mi adiós.. ¡Ay! Mi adiós,
a tu amor, tu tabaco, tu vino.
¿Quién..? Sin piedad, me robó la mitad,
al llevarte "Nonino"...
Tal vez un día, yo también mirando atrás...
Como vos, diga adiós ¡No va más..!
Recitado:
Y hoy mi viejo "Nonino" es una planta.
Es la luz, es el viento y es el río...
Este torrente mío lo suplanta,
prolongando en mi ser, su desafío.
Me sucedo en su sangre, lo adivino.
Y presiento en mi voz, su propio eco.
Esta voz que una vez, me sonó a hueco
cuando le dije adiós Adiós "Nonino".
¡Soy...! La raíz, del país
que amasó con su arcilla...
¡Soy...! Sangre y piel,
del "tano" aquel,
que me dio su semilla.
Adiós "Nonino"... Dejaste tu sol,
en mi destino.
Tu ardor sin miedo, tu credo de amor.
Y ese afán... ¡Ay...! Tu afán
por sembrar de esperanza el camino.
Soy tu panal y esta gota de sal,
que hoy te llora "Nonino".
Tal vez el día que se corte mi piolín,
te veré y sabré... Que no hay fin.
sábado, 12 de septiembre de 2009
Vuelvo al Sur
Vuelvo al Sur,
como se vuelve siempre al amor,
vuelvo a vos,
con mi deseo, con mi temor.
Llevo el Sur,
como un destino del corazon,
soy del Sur,
como los aires del bandoneon.
Sueño el Sur,
inmensa luna, cielo al reves,
busco el Sur,
el tiempo abierto, y su despues.
Quiero al Sur,
su buena gente, su dignidad,
siento el Sur,
como tu cuerpo en la intimidad.
Te quiero Sur,
Sur, te quiero.
Vuelvo al Sur,
como se vuelve siempre al amor,
vuelvo a vos,
con mi deseo, con mi temor.
Quiero al Sur,
su buena gente, su dignidad,
siento el Sur,
como tu cuerpo en la intimidad.
Vuelvo al Sur,
llevo el Sur,
te quiero Sur,
te quiero Sur...
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