| Tango 1943 |
| Música: Armando Pontier |
| Letra: Carlos Bahr |
| Corazón..., no le hagas caso... no te amargues por su ausencia que no vale ni la pena, vamos...vamos... Para qué vas a tomarlo así si no se lo merece. ¡Corazón no le hagas caso, que aún se puede ser feliz! Qué importa si al fin de cuentas su desvío nos mostró que no tenía, ni franqueza, ni cariño. Acaso, es mejor que así haya sido. Por eso, aunque duele ser golpeado...corazón..., qué nos importa... si todavía en nuestra vida la esperanza en una amiga que nos presta su ilusión... Corazón no le hagas caso... que a la vuelta de una esquina otros sueños nos convidan, vamos..., vamos... No te amargues porque al fin su amor fue sólo flor de un día. ¡Corazón...no le hagas caso... que es inútil tu dolor! |
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miércoles, 19 de junio de 2013
Orquesta Típica Miguel Caló - Raúl Berón - Corazón No Le Hagas Caso
miércoles, 27 de julio de 2011
En tus ojos de cielo
Tango 1944
Música: Osmar Maderna
Letra: Luis Rubistein
Como una piedra tirada en el camino,
era mi vida, sin ternuras y sin fe,
pero una noche Dios te trajo a mi destino
y entonces con tu embrujo me desperté...
Eras un sueño de estrellas y luceros,
eras un ángel con perfume celestial.
Ahora sólo soy feliz porque te quiero
y en tus ojos olvidé mi viejo mal...
En tus ojos de cielo,
sueño un mundo mejor.
En tus ojos de cielo
que son mi desvelo,
mi pena y mi amor.
En tus ojos de cielo,
azulada canción,
tengo mi alma perdida,
pupilas dormidas
en mi corazón...
Vos dijiste que, al fin, la vida es buena
cuando un cariño nos embruja el corazón,
con tu ternura, luz de sombra para mi pena,
mi sombra ya no es sombra porque es canción...
Sólo me resta decir ¡bendita seas!,
alma de mi alma, esperanza y realidad.
Ya nunca ha de arrancarme de tus brazos,
porque en ellos hay amor, luz y verdad...
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O. Maderna
jueves, 7 de octubre de 2010
Que falta que me haces
Música: Armando Pontier / Miguel Caló
Letra: Federico Silva
¡No estás!
Te busco y ya no estás.
Espina de la espera
que lastima
más y más...
Gritar
tu nombre enamorado.
Desear
tus labios despintados,
como luego de besarlos...
¡No estás!
Te busco y ya no estás.
¡Qué largas son las horas
ahora que no estás!...
Qué ganas de encontrarte
después de tantas noches.
Qué ganas de abrazarte,
¡qué falta que me haces!...
Si vieras que ternura
que tengo para darte,
capaz de hacer un mundo
y dártelo después.
Y entonces, si te encuentro,
seremos nuevamente,
desesperadamente,
los dos para los dos.
Letra: Federico Silva
¡No estás!
Te busco y ya no estás.
Espina de la espera
que lastima
más y más...
Gritar
tu nombre enamorado.
Desear
tus labios despintados,
como luego de besarlos...
¡No estás!
Te busco y ya no estás.
¡Qué largas son las horas
ahora que no estás!...
Qué ganas de encontrarte
después de tantas noches.
Qué ganas de abrazarte,
¡qué falta que me haces!...
Si vieras que ternura
que tengo para darte,
capaz de hacer un mundo
y dártelo después.
Y entonces, si te encuentro,
seremos nuevamente,
desesperadamente,
los dos para los dos.
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Que falta que me haces
sábado, 24 de julio de 2010
Al compas de corazón
Tango 1942
Música: Domingo Federico
Letra: Homero Expósito
Late un corazón,
déjalo latir...
Miente mi soñar,
déjame mentir...
Late un corazón
porque he de verte
nuevamente,
miente mi soñar
porque regresas lentamente.
Late un corazón...
me parece verte regresar con el adiós.
Y al volver gritarás tu horror,
el ayer, el dolor, la nostalgia,
pero al fin bajarás la voz
y atarás tu ansiedad de distancias.
Y sabrás por qué late un corazón
al decir... ¡Qué feliz!...
Y un compás, y un compás de amor
unirá para siempre el adiós.
Ya verás, amor,
qué feliz serás...
¿Oyes el compás?
Es el corazón.
Ya verás qué dulces
son las horas del regreso,
ya verás qué dulces los reproches y los besos.
Ya verás, amor,
qué felices horas al compás del corazón.
jueves, 7 de mayo de 2009
Dos fracasos
Me sorprendí
cuando te hallé
como un dolor, sin palabras,
la voz mareada de copas
se me anudó en la garganta.
Quise gritar,
pero pa' qué
si al fin yo estoy igual.
Sueños
que gastamos conversando
cuando
nos hablábamos de amor.
Horas
que ya están en el olvido,
sensación de haber perdido
la esperanza en el adiós.
Rabia
de sabernos tan cambiados,
miedo
de gritar esta verdad.
Somos
dos fracasos que se amaron
y partieron y olvidaron
y hoy se miran asombrados
de morder la realidad.
Vuelve otra vez
a tu rincón
que yo me voy con los años.
Ya llueve plata en mis sienes
y hay un dolor en tus manos.
Pa' qué llorar
todo el ayer
si ya no puede ser.
Dos fracasos
Por Alberto Podesta
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